Una empresa de software se queda obsoleta a la velocidad a la que se queda obsoleto su equipo. Formar no es un beneficio social: es mantenimiento.
Autonomía antes que supervisión
Preferimos que alguien decida y explique a que pregunte y espere. Eso exige dos cosas por nuestra parte: que el contexto necesario para decidir sea accesible, y que un error de buena fe se trate como información y no como falta. Sin lo segundo, lo primero no sirve — nadie usa la autonomía que le pueden reprochar.
El conocimiento se escribe
Lo que solo está en la cabeza de una persona es una dependencia, no un mérito. Por eso las decisiones se documentan donde vive el código y con el porqué, no solo el qué: dentro de un año, quien lea eso será alguien que no estaba en la conversación —y hay una probabilidad razonable de que seas tú mismo.
Oportunidades, no promesas
El desarrollo profesional se mide en qué trabajo se te confía, no en cuántos cursos se te ofrecen. Alguien que crece es alguien que este año toca cosas que el año pasado no habría tocado. El resto es catálogo.
La versión más visible de este compromiso es el programa STEP, por el que alumnado de FP trabaja sobre producto en producción.